Cuando ocurren bruscos cambios meteorológicos o nos sobrecargamos realizando alguna actividad física, a los que nos aparecen o ya teníamos alguna dolencia muscular y/o articular nos medicamos con las recetas clásicas de los antiinflamatorios convencionales. Existe una tendencia generalizada a que cada vez que nos duele algo nos tomamos los antiinflamatorios como si fueran agua. No obstante, los daños que producen los antiinflamatorios en nuestro organismo son muy importantes si se hace abuso de los mismos, por ejemplo en el hígado, estómago, etc. Casi siempre, la aplicación sintomática de analgésicos, como el paracetamol, y medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), constituyen la primera opción de tratamiento, siendo el ibuprofeno uno de los antirreumáticos más utilizados.

Por lo tanto, es realmente una necesidad recurrir a otro tipo de productos menos dañinos para nuestro organismo. Uno de los más eficaces y más avalado por estudios científicos es el extracto de planta árnica. Las plantas con acción antiinflamatoria local más utilizadas en fitoterapia son el árnica (Arnica montana) y en un segundo lugar muy alejado el harpagofito (Harpagophytum procumbens).

envase crema

El árnica, también conocida popularmente como la flor del tabaco, resulta ser una de las plantas que ya en algunos tratados sobre botánica del siglo XVII la definían como idónea como planta medicinal para “aquellos que han sufrido una caída importante o se han lastimado trabajando”. Muchas virtudes desde el punto de vista tópico. Sobre todo porque alivia rápidamente las molestias en las articulaciones (rodillas, codos, hombros, manos…) y para gente que padece artrosis que vive con el dolor crónico y, por supuesto, también para las contracturas, golpes, chichones, reumas, esguinces, congelaciones, etc. ¿Por qué? Pues resulta que produce una calma inmediata en los cardenales y hematomas derivados de golpes y contusiones gracias a una reactivación localizada de la circulación de los vasos sanguíneos que reduce la inflamación.

Es una planta herbácea originaria de Europa central y meridional, perenne de montaña, que se encuentra principalmente en los Alpes y en el Pirineo. Es una planta vivaz, de tallo erguido que crece entre 20 y 50 centímetros de altura y cuenta con hojas de color verde ovaladas, raíces de color rojizo y flores amarillas con un olor fuerte.

Arnica Montana planta medicinalEs un producto natural que ha sido eficazmente utilizado en el tratamiento del dolor óseo y muscular, en las alteraciones dolorosas consecuentes a compresión medular y como medicamento analgésico luego de intervenciones quirúrgicas. Contiene aceites esenciales, el alcaloide arnicina, heterósidos, flavónicos, carotenos, mucílagos y magnesia. Su principal propiedad es la de incrementar la circulación sanguínea local debido a su poder rubefaciente, calmar el dolor y mejorar la debilidad muscular y nerviosa. Por ello, es muy utilizada en caso de con­tusiones, chichones, hematomas, es­guinces, reumatismo, lumbago, varices, hemorroides y dolores musculares.

Su componente más destacado es el sesquiterpeno helenalina, que puede ser venenoso si se ingiere en altas dosis, pero si se aplica por vía tópica en cremas, geles, etc., se ha probado científicamente que presenta potente efecto antinflamatorio y antitumoral, además de analgésico y antibacteriano.

Existen estudios que ponen de manifiesto que el gel de esta planta medicinal consigue calmar el dolor y mejorar la movilidad y la rigidez de las articulaciones en personas con artrosis en los dedos de las manos al mismo nivel que el ibuprofeno. Demuestra que la Árnica supone una alternativa eficaz al uso de AINE (como el ibuprofeno) frente a este tipo de dolencias, ya que además, el árnica evita la irritación gástrica que resulta del tratamiento con ibuprofeno, por lo que su empleo está especialmente recomendado en personas con problemas estomacales.

Aunque conocer el mecanismo de acción de una planta es difícil de determinar debido a la variedad de sus componentes, se ha comprobado mediante ensayos clínicos in vitro que las propiedades antiinflamatorias del árnica estarían basadas principalmente en la inhibición de la transcripción del factor NF-kappa B, clave en los procesos inmunológicos y antiinflamatorios. Esta proteína, regula la transcripción de varias citoquinas inflamatorias, como las interleuquinas, así como la de los genes que codifican la COX-2 (una enzima que favorece la inflamación).

Existe una gran cantidad de productos naturales en el mercado con propiedades antiinflamatorias que contienen árnica, por ejemplo en cremas de masaje deportivo que combinan árnica con otros extractos de plantas naturales (harpagofito, caléndula, hipérico y aceite de menta, entre otros, como la crema PHYSIORELAX FORTE) para el alivio sintomático de dolores articulares y musculares. Aunque hay que estar muy bien informado sobre la calidad y procedencia de los extractos empleados en las cremas, geles, pomadas… que se adquieran en farmacias, herbolarios o lugares especializados en fitoterapia, para que nos apliquemos un producto con la mejor calidad posible.

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