Cualquier persona a la que le preguntes si ha sufrido dolor en las cervicales te va a decir que sí lo ha padecido. Es uno de los dolores más comunes en los humanos y una de las principales causas de discapacidad en el mundo.

Las vértebras, conformadas por más de 30 huesos, se encuentran apiladas en la médula una sobre la otra, y juntas conforman la columna. Se dividen en cuatro regiones:

  • las vértebras cervicales o del cuello (llamadas C1-C7) (es la parte más móvil de la columna, pero también la más sensible),
  • las vértebras torácicas o de la espalda (llamadas T1-T12),
  • las cinco vértebras lumbares (llamadas L1-L5),
  • el sacro y el coxis, un grupo de huesos fusionados entre sí en la base de la columna.

¿Por qué aparece este dolor?

Por:

  • los esfuerzos,
  • los traumatismos («latigazo cervical» tras un accidente de tráfico y otros),
  • la tensión muscular,
  • las posturas inadecuadas, puntuales o repetidas (uso prolongado del ordenador, costura, hacer punto, bordar, escribir, leer, etc.),
  • el uso de zapatos con demasiado tacón
  • los sujetadores muy apretados producen tensiones en la zona alta de la espalda
  • causas emocionales: la ansiedad o la tensión nerviosa,
  • el estrés, etc.

Todos estos factores pueden producir inflamación de las estructuras del cuello (articulaciones vertebrales, músculos, ligamentos, tendones, nervios…) y dar lugar a dolor y otros síntomas. Pero la cervicalgia también puede deberse a otro tipos de lesiones, y el problema subyacente puede ser una hernia discal, artrosis, osteoporosis, escoliosis o algún crecimiento tumoral.

La mayoría de los dolores de espalda se pueden prevenir manteniendo una musculatura de la zona fuerte, lo que se consigue con la práctica habitual de algún deporte o ejercicio físico. Particularmente en las cervicalgias crónicas, su tratamiento con complejo vitamínico (B1, B6, B12) refuerza el sistema nervioso y la musculatura, lo que ayuda a prevenir las recaídas.

Ejercicio, termoterapia y masoterapia

Los ejercicios realizados en el agua fomentan la fuerza muscular de la columna y el yoga y el Pilates dan estabilidad a la espalda, teniendo efectos muy positivos para nuestra “higiene postural”.

Los masajes, en el caso de las contracturas y dolores benignos en el cuello son positivos, a corto plazo, siempre y cuando no agraven el dolor. Se suelen combinar con algunos antiinflamatorios y extractos de plantas con ese efecto, como el ‘Arnica montana’ o el ‘Harpagophytum procumbens’ (en crema o spray Physiorelax Forte Plus y en cápsulas Harpagoflex), que son eficaces a corto plazo. También hay ensayos clínicos que demuestran la eficacia de la capsicina en estos casos (en Physiorelax Ultra Heat).