El proceso recuperación de una lesión va relacionado con el tratamiento terapéutico utilizado, con una buena nutrición y con el uso de productos tipo cremas terapéuticas que ayudan y estimulan dicho proceso. El empleo de termoterapia (aplicación de frío o calor con fines terapéuticos) depende mucho del tipo de lesión y del tiempo que ha transcurrido desde que se produjo la misma.

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FRÍO:

Los efectos de la aplicación del frío son la disminución de la temperatura local y de la circulación sanguínea en las capas superficiales de la piel, lo que genera un efecto analgésico y antiinflamatorio. La terapia con frío nos puede ayudar a tratar los daños en músculos, tendones, ligamentos, articulaciones, etc., después de traumatismos, inflamaciones, sobrecargas… ya sean debidas al deporte o a otros tipos de patologías. Su uso principal es en caso de contusión, inflamación, edema… Es decir, en general, todo tipo de patología en la que se recomiende la aplicación de frío local. Lo más indicado para estas situaciones es la aplicación de la crema PHYSIORELAX POLAR.

CALOR:

La aplicación de calor se utiliza en las lesiones crónicas, que son aquellas estructuras que encontramos frías, rígidas, poco elásticas, poco funcionales y poco adaptables dentro de la globalidad del cuerpo. Está recomendado como calentamiento previo antes de un entrenamiento o competición, para dar una dosis extra de calor si vamos a entrenar o competir con mucho frío, si necesitamos activar la temperatura y circulación local en alguna zona, como terapia ante molestias y dolores no relacionados con procesos inflamatorios, etc. Lo más indicado para estas situaciones es la aplicación de la crema PHYSIORELAX ULTRA HEAT.

En cuanto a los mecanismos de acción de estas CREMAS, no actúan calentando o enfriando la zona, sino que contienen sustancias que activan los mismos receptores de la piel que se activan en ciertos intervalos de temperatura. Compuestos como la capsaicina y el alcanfor activan los canales que detectan la sensación de calor, mientras que compuestos como el mentol activan los de frío.

A modo de conclusión, se suele utilizar la terapia con frío inmediatamente después de que se haya producido la lesión, y la terapia con calor cuando ha transcurrido un tiempo o se trata de una lesión articular crónica.