Empecemos por lo primero: ¿ser insulinodependiente te incapacita para realizar deporte? Rotundamente no. Y si quieres hacer deporte lejos de casa (escalada o senderismo, por ejemplo) puedes conseguirte un bolso Insufresh en el que puedes transportar insulinas u otros medicamentos sin romper la cadena de frío. Para la conservación de la insulina se deben tener en cuenta dos aspectos fundamentales: la temperatura y el tiempo.

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Como norma general, la insulina pierde su potencia según la temperatura a la que se exponga y la duración de dicha exposición. Se debe tratar de mantener fría el mayor tiempo posible, fuera del calor y la luz solar directa, pero si se está usando hielo, también se debe evitar congelarla.

La insulina es una hormona vital, una estructura química que permite, a través de una serie de reacciones metabólicas, que la glucosa pueda entrar en las células. Al tener un papel tan trascendental, es muy importante conservarla de forma correcta para preservar su acción.

Las insulinas se conservan a temperaturas ambientales suaves porque contienen ingredientes conservadores que las mantienen por un tiempo hasta que finalmente dejan de tener efecto. En ese momento, las bacterias pueden empezar a crecer dentro del envase y degradarlas, haciendo que pierdan su acción.

En las etiquetas de los productos de los tres fabricantes de insulina de EE.UU. se recomienda que “se almacene la insulina en un refrigerador a aproximadamente entre 2 y 8 ºC”. Cuando no se ha abierto y se almacena de esta manera, retiene su potencia hasta la fecha de expiración indicada en el paquete. No obstante, se puede dejar sin refrigerar (entre 15 y 30 ºC) por hasta 28 días y aún retener su potencia.

Sin embargo, la insulina se puede deteriorar fácilmente si se somete a temperaturas extremas. Siguiendo estas simples recomendaciones se puede mantener siempre en condiciones óptimas:

  1. No exponer la insulina a la luz solar directa.
  2. Guardar los envases en un lugar fresco, teniendo en cuenta que debes tratar de mantenerla a la temperatura prescrita, es decir, +2º C a + 8º C.
  3. No congelarla y, si eso sucede, no utilizarla después.
  4. No dejarla nunca dentro del coche.
  5. Llevarla siempre en tu equipaje de mano.
  6. Transportarla en un bolso que mantenga controlada la temperatura entre 2 y 8 grados centígrados, recordando la siguiente tabla:
  • 20 ºC a – 10 ºC máximo 15 minutos.
  • 10 ºC a – 5 ºC máximo 30 minutos.
  • 5 ºC a + 2 ºC máximo 2 horas.
  • + 8 ºC a + 15 ºC máximo 16 horas.
  • + 15 ºC a + 25 ºC máximo 96 horas.
  • + 25 ºC a + 30 ºC máximo 24 horas.
  • + 30 ºC a + 40 ºC máximo 6 horas.
  • más de + 40 ºC no permitido.
  1. Guardar la insulina en el frigorífico cuando se esté en casa.
  2. No rellenar los cartuchos. La insulina se desestabiliza y esto afecta su actividad.
  3. No utilizar la insulina después de su fecha de vencimiento.