dieta del verano

Por fin llegó el verano, el tiempo libre, el relax, las vacaciones, los chiringuitos playeros…. y nos damos a la buena vida olvidándonos de dietas y cuidados alimenticios. No hay problema, siempre que tomemos unas medidas iniciales para comer sano.

A la playa debemos llevar comidas que recarguen nuestra energía, y que sean fáciles de preparar, de conservar y de transportar. Además de que no nos caigan muy pesadas para evitar choques térmicos con la digestión, por lo que son mejores los aperitivos bajos en calorías.

En cuanto a la conservación, es importante tener cuidado con las temperaturas y con ponerlos sobre arena o rocas calientes, porque pueden sentar mal a nuestro organismo. Recomendamos el transporte en pequeñas neveras isotérmicas en las que puede que te haga falta o no introducir algún bloque plástico de hielo, y así tendrás el alimento en condiciones óptimas para su consumo.

Compartimos algunas ideas que te pueden servir como guía para cuando hagas tus excursiones playeras:

  • Recipientes herméticos con frutas variadas
  • Barritas con semillas de cereales
  • Sándwiches de pavo, jamón, etc. (evitando salsas)
  • Verduras (apio, zanahoria, brócoli, coliflor…) crudas con hummus
  • Frutos secos (almendras, pasas, dátiles, orejones….) sin freír y sin coberturas de caramelo (adecuado aporte de ácidos grasos y proteínas)
  • Ensaladas de pasta y fruta (óptima ingesta de hidratos de carbono)
  • Batidos de frutas previamente preparados (excelente combinación de vitaminas)

En la medida que te sea posible, evita snacks fritos con mucho contenido en sal, bebidas carbonatadas, bebidas alcohólicas de alta graduación y en general todo lo que lleve una cocción frita. Al margen de esto, si un día toca camarones, ensaladilla, croquetitas y cervecita en el chiringuito de playa, pues no te prives porque por una vez no pasa nada.

Disfruta de la playa sin olvidar tu alimentación… tu piel, tu metabolismo y tu salud mental te lo agradecerá.