Cada vez son más los deportistas de alta competición que visitan las Islas Canarias para entrenar. Se pasan largos periodos de tiempo entrenando para las temporadas de competición. Uno de los lugares más frecuentados por ellos son los accesos al Teide por las características atmosféricas que presenta el entorno.

El Parque Nacional del Teide se convierte en un escenario ideal para entrenamientos en altura, en contacto con una naturaleza espectacular. En él, desde hace unos años, se celebra la carrera Tenerife Bluetrail, cada vez con mayor acogida. No obstante, para poder competir en esta prueba es imprescindible un entrenamiento constante durante mucho tiempo y bajo la supervisión de expertos.

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Existe la falsa creencia de que el responsable de los beneficios es el porcentaje de oxígeno atmosférico, que disminuye según se gana en altitud. Sin embargo, no es cierto porque la concentración de oxígeno en el aire que respiramos siempre está en torno al 21 %, independientemente de la altitud en que se mida.

En altitud lo que disminuye es la presión atmosférica y por eso el organismo recibe menor cantidad de oxígeno que a nivel del mar. De esta forma, para compensar este déficit, el cuerpo genera más glóbulos rojos, lo que mejora el rendimiento deportivo al regresar al nivel del mar. No obstante, un inconveniente de la reducción del aporte de oxígeno es que el rendimiento muscular disminuye cuanto a mayor altitud se entrene. Una estancia demasiado prolongada en altura conlleva deterioro muscular, a pesar de que aumente el hematocrito.

Por lo tanto, lo que varía es la presión atmosférica. Esto hace que el volumen de moléculas de oxígeno que respiramos sea diferente en cada lugar. A nivel del mar la presión atmosférica es de 760 milímetros de mercurio (o 1 atmósfera), considerándose el 100 % de tales moléculas que respiramos. En la cumbre del Teide la presión se reduce a 483 milímetros, recibiendo en cada inspiración el 40 % menos de oxígeno que a nivel del mar. Para compensar ese descenso, nuestro organismo aumenta el hematocrito (glóbulos rojos) en sangre, encargado de transportar el oxígeno a los músculos. La responsable de dicho aumento es la hormona eritropoyetina, (EPO), que se produce en el riñón y estimula a la médula ósea para que fabrique más glóbulos rojos. Finalmente se consigue lo siguiente: cuanto mayor sea el nivel de hematocrito en sangre, se oxigenan mejor los músculos, aportándoles mayor cantidad de energía, con lo que rinden más y se retrasa la aparición de la fatiga.

Desde que se comprobaron los beneficios del entrenamiento en altura para determinados deportes, ciclistas, marchadores y corredores de fondo, por citar los ejemplos más conocidos, se preparan cada vez más bajo estas condiciones. Por último, hay que tener muy en cuenta que este tipo de entrenamiento solo se recomienda a los deportistas con un alto nivel físico, porque conlleva riesgos para los sistemas cardiovascular y nervioso.