Los beneficios de un buen masaje son múltiples y placenteros. Siempre se trabaja sobre la piel, lo que incrementa la estimulación del sistema nervioso central al estimular todo ese campo de células sensoriales que es nuestra dermis; y al mismo tiempo se mejora la circulación y el bombeo sanguíneo de la musculatura, lo que elimina toxinas y células muertas acumuladas durante el esfuerzo.

Asimismo, el masaje estimula la actividad nerviosa y la señal eléctrica que los músculos reciben, lo que favorece la oxigenación y la recuperación del tono muscular después de un duro entrenamiento. El masaje estimula además la segregación de sustancias químicas que inciden positivamente en el organismo al mismo tiempo que aumenta ligeramente la temperatura corporal, lo que produce una suave sensación de alivio disminuyendo los dolores locales.

Nos gustaría compartir con ustedes un vídeo explicativo sobre el “paso a paso” de la aplicación de la crema Physiorelax FORTE, y sobre la acción y beneficios de sus componentes en el masaje.

Nunca se debe practicar un masaje si se percibe cualquiera de estos síntomas:

  •  Inflamación, dolor o enrojecimiento
  •  Fiebre o infección de cualquier tipo
  •  Varices
  •  Justo después (las horas inmediatas) de un maratón o un esfuerzo serio
  •  Heridas o cicatrices recientes

Toda sesión cargada de ejercicios físicos de alta intensidad, debe ir acompañada de un buen masaje muscular centrado en estas finalidades y estas zonas mayormente implicadas. Conseguiremos así una recuperación completa de todo el cuerpo y una preparación óptima para la próxima actividad deportiva. Pero no sólo los deportistas de alta competición deberían someterse a estos masajes, ya que otras personas que se recuperan de lesiones musculares o que practican de vez en cuando algún deporte, deben asistir a alguna sesión de éstas para recuperar el cuerpo tras una actividad fuera de lo común.

carpa physiorelax competicionSiempre la presión ha de realizarse desde las zonas periféricas hacia el corazón para favorecer el drenaje y la circulación, aplicando según sea conveniente alguna de las siguientes técnicas:

ROZAMIENTO: Se debe realizar con toda la palma de la mano, sin presionar demasiado. Nunca se debe perder el contacto con la piel, lo que favorece el calentamiento del músculo o grupo muscular en cuestión, aumenta la sensibilidad y pone en marcha la circulación sanguínea de la epidermis.

FRICCIÓN: Ahora hay que comprimir con mayor firmeza pero contraponiendo las manos. Nunca se debe producir dolor, ya que el movimiento ha de realizarse con suavidad y lentitud. Con esta técnica, se empieza a drenar y a favorecer el flujo sanguíneo.

AMASAMIENTO: Empezamos a entrar en materia apretando el músculo en toda su extensión. El movimiento ha de realizarse en sentido alterno (manos contrapuestas). Así eliminamos los tejidos muertos y comenzamos a descontrurar el músculo activo.

DESCARGA: Permite drenar definitivamente el músculo facilitando la recepción de nueva sangre procedente de las arterias y de nutrientes para el músculo. Es parecido a la fricción pero con mucha más fuerza, acción que elimina las toxinas y tejidos muertos procedentes del esfuerzo físico. Es la técnica definitiva para disminuir la sensación de descanso.

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