Una pequeña guía para lograr la máxima eficacia en la aplicación de los geles de efecto frío y efecto calor

No parece tener mucha ciencia el hecho de abrir un bote de crema y aplicarla sobre nuestra piel. Y es cierto que no necesitamos un cursillo para ello, pero muchos expertos señalan en coincidir que tan importante es saber elegir la crema que sea más eficaz para nuestras necesidades como utilizarla de manera correcta para que su efecto sea el deseado. Así, en el artículo de hoy trataremos de enseñarte cómo usar de manera correcta tu crema deportiva.

En primer lugar, debemos considerar qué tipo de crema necesitamos. En la colección de Physiorelax encontramos geles de efecto frío y de efecto calor, y precisamente conocer la diferencia entre estos dos grupos es el primer paso para acertar con nuestra elección.

Cremas efecto frío

Las cremas con acción de efecto frío tienen como principal misión aplacar el dolor y los espasmos musculares que acompañan a lesiones típicas en deportistas. De modo que, cuando existe una inflamación, necesitamos recurrir a los geles fríos para reducir los tiempos de recuperación y aliviar el dolor existente. También es altamente efectivo para reducir la fatiga que genera la actividad cotidiana, sobre todo en las grandes ciudades donde el ritmo de vida es frenético.

Cremas efecto calor

En cambio, los geles con acción de efecto calor tienen como misión dilatar los vasos sanguíneos de la zona y, así, facilitar la circulación de la sangre. De esta manera logramos una mejor movilidad del músculo o la articulación, reduciendo su rigidez y aumentando su elasticidad, preparándola de este modo para el exigente esfuerzo al que vamos a someterla. Además, el calor también es muy recurrente para tratar lesiones crónicas, un mal cada vez más común tanto entre los deportistas y como en personas sedentarias. Por último, nos sirve para precalentar nuestro aparato músculo-esquelético antes de iniciar una actividad física exigente, reduciendo así el riesgo de lesión.

¿Cómo aplicar las cremas deportivas?

Como decíamos, el buen uso de las cremas deportivas va a determinar en gran parte su eficacia. Así, vamos a considerar varios puntos importantes.

  • La aplicación de los geles con efecto frío debe realizarse en las horas inmediatas a la aparición de las molestias. Es una de las claves de su éxito, ya que la rapidez a la hora de mitigar los síntomas de dolor influirá de manera determinante en la recuperación más temprana o más tardía del músculo en cuestión.
  • El número de veces que debemos aplicarnos la crema es otra de las grandes dudas de los deportistas. Esto dependerá del tipo de lesión o molestia. Por ejemplo, una pequeña torcedura de tobillo por un mal apoyo necesitará aplicación de frío solo durante unas horas, mientras que una lesión con cierta inflamación ya requiere al menos de 48 o 72 horas de aplicación.
  • La crema debe aplicarse, primeramente, en nuestros dedos, no directamente sobre la zona afectada, y después, manteniendo los dedos planos y presionando suavemente, realizaremos movimientos circulares y ondulados desde el centro del color hacia su radio periférico.
  • La cantidad de crema que debemos utilizar en cada aplicación no debe ser exagerada. Basta con extraer del bote una cantidad similar al tamaño de un guisante. Es un error muy frecuente pensar que echándonos más crema lograremos un efecto mayor. Y lo cierto es que no, ya que nuestra piel está preparada para asimilar solo una determinada cantidad
  • Continua con la aplicación de la crema hasta que la piel la haya absorbido por completo. Trata de no dejar restos por la superficie y, ni mucho menos, un pegote de crema sobre la zona de mayor dolor. Repártela equitativamente.