Dolor de espalda y cómo prevenirlo

¿Sabías que el dolor de espalda es una de las consultas más frecuentes en atención primaria? Y es un dato que no debería sorprenderte: se calcula que alrededor del 84% de la población padecerá dolor de espalda en algún momento de su vida.

Su impacto en la calidad de vida no es nada desdeñable: es una patología muy incapacitante que afecta al ámbito personal, familiar y social.

¿Dolor agudo o dolor crónico?

El dolor agudo de espalda aparece sin previo aviso y dura menos de 6 semanas. Es el tipo más común de los dolores de espalda y puede surgir como consecuencia de caídas o por levantar objetos pesados.

Sin embargo, el dolor crónico dura más de 3 meses y es mucho menos común que el dolor agudo. Recuerda que en caso de sufrir una patología de espalda o ante cualquier molestia es necesario consultar con tu médico.

La importancia de estirar

Para prevenir el dolor de espalda, procura siempre estirar antes y después del ejercicio físico, incorporando esta práctica a tus hábitos cotidianos. Recuerda, además, que los estiramientos han de realizarse de forma suave, lenta, progresiva y controlada, y que ayudan a:

  • Fortalecer los músculos.
  • Relajar y preparar la musculatura ante trabajos estáticos.
  • Disminuir el estrés y la tensión.
  • Prevenir lesiones musculares.
  • Aliviar el dolor y mejorar la flexibilidad.

Principales causas del dolor de espalda

Los problemas relacionados con la mecánica de la espalda misma pueden causar dolor. Por ejemplo:

  • Discos lesionados.
  • Espasmo.
  • Tensión muscular.
  • Hernia discal.
  • Lesiones causadas por esguinces, fracturas, accidentes y caídas.

Puedes prevenirlo

Las mejores medidas preventivas son:

  • Hacer ejercicio de forma regular para fortalecer la musculatura.
  • Mantener un peso saludable o bajarlo si tienes sobrepeso. Para mantener los huesos fuertes es importante que consumas suficiente calcio y vitamina D a diario.
  • Trabajar una buena postura al estar de pie y no levantar objetos pesados en la medida de lo posible. Si tienes que levantar algo que pese mucho y no puedes evitarlo, dobla las rodillas y mantén la espalda recta.

Si cuidas te cuidas, tu salud te lo agradecerá… ¡no les des la espalda a tu espalda!

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