En nuestro trabajo, haciendo deporte o simplemente por nuestra rutina de vida podemos sufrir diversos dolores musculares y articulares

1. Dolores por motivos posturales

¿Por qué aparecen? Son los dolores causados al adoptar posturas incorrectas durante un tiempo prolongado. Aparecen con más frecuencia en la zona de los lumbares (lumbalgia), dorsales (dorsalgia) y las cervicales (cervicalgia), pero, en realidad, pueden surgir en cualquier parte de nuestro tren superior al producirse alteraciones anatómicas por falta de movilidad o posturas inadecuadas que deterioran nuestra biomecánica. En estos casos es menos habitual que suframos dolor en las extremidades inferiores, pero también puede darse el caso. Sentarnos incorrectamente en el trabajo o permanecer muchas horas sin realizar cambios posturales son los motivos principales de este tipo de dolor.

Prevención: Adoptar una postura correcta en todos los lugares, ya sea en la silla de nuestra oficina, que debe ser acolchada, estable, con respaldo reclinable, altura ajustable y proporcionar libertad de movimiento, o en el sofá mientras vemos la televisión, una actividad de ocio en la que tendemos a adoptar posturas efímeramente más cómodas al “derrumbarnos” sobre él pero, a posteriori, perjudiciales para nuestros músculos y articulaciones. Es importante cambiar de postura con frecuencia.

2. Dolores por motivos gestuales

¿Por qué aparecen? Aparecen por la repetición de un mismo gesto y, con frecuencia, están relacionadas con determinados empleos y ocupaciones. Por ejemplo, los trabajadores de una fábrica que forman una cadena producción y que, por su labor, repiten el mismo gesto durante horas, días y meses. Este hábito a menudo provoca descompensaciones y dismetrías en nuestro cuerpo, y como consecuencia, aparecen dolores musculares y articulares.

Prevención: Realizar un pequeño calentamiento de los grupos musculares implicados, fortalecer esa musculatura con ejercicios específicos, tomarnos pequeños descansos durante el día para hacer ligeros estiramientos y adoptar una postura correcta en la realización de nuestra tarea.

3. Dolores por motivos deportivos

¿Por qué aparecen? Toda actividad física implica una alta exigencia a nuestro organismo y, como consecuencia de esta demanda musculo-esquelética, es frecuente la aparición de dolores. Además, es muy habitual que los deportistas no fortalezcan su cuerpo de manera compensada ni posean una técnica depurada para practicar su disciplina. Este conjunto de factores facilita la aparición de dolores.

Prevención: realizar una correcta ejecución de la técnica, ya estemos hablando de los ejercicios en máquinas de gimnasio, de la postura al correr, al nadar, al pedalear o del golpeo con una raqueta de tenis. También trabajar el control motor del gesto deportivo con un fisioterapeuta y asesorarse con un entrenador profesional que nos guíe en las cargas y volúmenes de nuestra actividad y evite un sobreesfuerzo para el que nuestro cuerpo no está preparado.

4. Dolores por golpes

¿Por qué aparecen? Cualquier traumatismo, tanto grande como pequeño, en nuestra actividad frenética en el día a día, o bien porque practicamos algún deporte de contacto o actividades de ocio con ciertos peligros. El clásico golpe contra la esquina de la mesa o contra la puerta del ascensor, por ejemplo, puede causarnos un dolor que dure varios días y necesite un remedio.

Prevención: Difícil prevención tienen estos dolores, ya que, como decimos, están causados por pequeños accidentes domésticos o en nuestra rutina diaria. Fortalecer nuestra musculatura nos protegerá mejor de las consecuencias de los golpes. Si somos aficionados al deporte, ir bien protegido en según qué disciplinas (espinilleras para jugar al fútbol, por ejemplo) y con el equipamiento adecuado, puede evitarnos más de una lesión.

5. Dolores por hábitos de vida

¿Por qué aparecen? El ritmo frenético al que vivimos actualmente no ayuda a evitar los dolores. Las altas cargas de trabajo sumadas a las tareas del hogar, la necesidad de hacer deporte y las obligaciones sociales y familiares nos llevan a una exigencia física importante. Damos muy poco descanso a nuestro cuerpo para el rendimiento que le exigimos. Y por ello nuestro organismo se “defiende” enviándonos mensajes a través de diferentes dolores.

Prevención: Trata de establecer tiempos de descanso en tu trabajo. Aunque parezca excesivo, algunos estudios hablan de hasta 15 minutos de descanso por cada hora de trabajo. Asimismo, dormir bien es también una necesidad para resetear nuestro organismo de manera eficiente. Dependerá de las necesidades de cada persona, pero entre 7 y 9 horas está el rango habitual. Y por último, llevar una alimentación adecuada, sin excesos y respetando unos tiempos de descanso digestivo, ayudará a mantener nuestro organismo en un estado saludable.

 

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